El sendero Jiuhuashan

» Posted by on Jul 4, 2014 in Blog | 0 comments

De las cuatro montañas budistas sagradas de China, la Jiuhuashan representa al sur. Sus templos están dedicados a Bodhisatva Ksitigarbha, señor de la Tierra y el submundo. Se alza en el borde norte de las llanuras inundadas del Yangtsé, en la provincia Anhui, al oeste de Shangai. Sobre los cristalinos bancales de arrozales, la carretera trepa hasta escarpados bosques de pinos, serpenteando por un paisaje de acantilados boscosos, cascadas y formaciones rocosas enormes y extrañas. En el rocío que sube de los valles, las formas adquieren los colores apagados de las viejas pinturas chinas, y tienes una sensación de déjà vu. Hay plantaciones de té y vegetales entre las azaleas en flor que cultivan los monjes y monjas de los ochenta templos e instituciones sagradas sin interferir con la naturaleza salvaje. Pero más de mil quinientos años de santidad suponen que los nueve picos principales de Jiuhuashan, y cada cueva, arroyo, camino, promontorio, estanque, cascada, acantilado, templo, pagoda e incluso las <diez vistas perfectas>, tengan nombres con cierta carga meditativa (como <presencia celestial en el pesado pilar>), que transforman la caminata por la montaña en un peregrinaje involuntario por el estrecho camino de los peregrinos.

 

   Sin embargo, no se trata de ninguna adversidad. La buena voluntad que encuentras caminando por Jiuhuashan mejora incluso una región de por sí excepcionalmente encantadora. No hay más desarrollo que el de los complejos de templos, todos ellos integrados en el espectacular paisaje según los principios de las dinastías Tang, Ming y Qing, durante las que fueron construidos. Preferirás las casas de los huéspedes de los templos a los lugares de acampada, y buscarás algunas de las 1500 estatuas de Buda y millares de importantes vestigios históricos. No tardarás en darte cuenta de que su existencia da sentido a cada roca y árbol con el que te cruces. Con el aroma del incienso, las campanas de los templos y una ermita en cada esquina, éste no es un sendero normal. La majestuosidad natural e integridad espiritual de Jiuhuashan lo hacen extraordinariamente gratificante.