La ruta del cerro Gorra Blanca

» Posted by on Ene 3, 2014 in Blog | 0 comments

El parque nacional de los glaciares, en el campo de hielo de Patagonia, es un país de las maravillas de 4450 kilómetros cuadrados: un laberinto de ríos y glaciares, lagos glaciales blancos como la leche y agujas montañosas que se elevan hacia el cielo como catredales.

Monte Fitz Roy

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El paisaje es de otro planeta; inconcebiblemente extraño y abrumadoramente hermoso. En el corazón del parque hay dos grandes lagos glaciales , el Argentino (al sur) y el Viedma (al norte ), a la sombra de los supremos macizos de granito del monte Fitz Roy y Cerro Torre.

El punto de partida de cualquier expedición es El Chaltén , un pueblo de montaña aislado en la confluencia de dos ríos, al norte del lago Viedma . Desde allí, después de caminar entre los románticos robles blancos de las orillas del río Eléctrico, asciendes hasta el paso Marconi para tener unas vistas increíbles del monte Fitz Roy.

El Chaltén

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No olvides calzarte las botas de nieve para la dura y espectacular travesía del campo de hielo, que pasa por los glaciares Viedma y Upsala entre mágicos paisajes de hielo, acampando en refugios agrestes por el camino

Finalmente, mientras avanzas por la morrena rocosa del Upsala, aparece ante tus ojos el lago Argentino. La travesía en barca por él hasta el extremo sur del parque, pasando antes los glaciares, es un final glorioso y muy apropiado para tu expedición; tan sobrecogedor como terrorífico.

Lago Argentino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estos implacables ríos de hielo, emiten ruidos de todo tipo, ya que la pared de hielo está rompiéndose y desprendiéndose constantemente. Unos trozos enormes de hielo caen con gran estruendo en las extrañas aguas verdosas y después se lanzan a una deriva tranquila, con lo que llenan el lago de icebergs.

El final de tu viaje por los hielos es El Calafate ,

El Calafate

una amistosa ciudad rústica en la ribera sur, donde la naturaleza vuelve a ser más benigna y en la que puedes reflexionar sobre esta experiencia inolvidable frente a un plato tradicional de cordero patagonico acompañado de un pan casero.