Lo que hay que ver en Venecia.

» Posted by on Jul 11, 2016 in Blog, Cruceros, Europa, Viajar bien, Viajes a Medida | 0 comments

Venecia es una ciudad que encanta y que cautiva. Es el buque insignia de todas las islas de la laguna y probablemente, la ciudad más fotogénica del mundo. Para descubrir su auténtica personalidad hay que ver primero sus grandes señas de identidad.

 

El Gran Canal.

Uno de los mejores lugares del mundo para dar un paseo en barco y disfrutar de la visión de los mejores palacios y escenas de la vida veneciana.

Siguiendo el antiguo curso de un arroyo entre embarradas islas de la laguna, el serpenteante canal forma dos grandes curvas desde lo que es en la actualidad la estación de ferrocarril de Santa Lucía hasta la cuenca de San Marco. Su anchura oscila entre los 40 y 70 m, cuenta con una profundidad máxima de 5,5 m y es atravesado por tres puentes principales (el de Scalzi, el de Rialto y el de la Accademia) y por siete líneas de Traghetti (o vaporettos).

 

Plaza de San Marcos.

La Piazza San Marco es el corazón de Venecia. Cuando Napoleón conquistó la república veneciana la llamó “el Salón mas elegante de Europa”.

En su extremo oriental se levanta la basílica di San Marco con sus cúpulas bizantinas; flanqueada por el Campanile, la Piazzeta dei Leoncini, llamada así por los leones de mármol rojo que la adornan. Su extremo norte está cerrado por las Procuratie Vecchie, antiguas oficinas de la administración de la república, con tiendas en las arquerías y el Caffè Quadri, en tiempos frecuentado por los ocupantes austriacos de Venecia. En el sur, las viejas oficinas de las Procuratie Nuove, con otra arcada con tiendas y el Caffè Florian, el favorito de los patriotas venecianos durante la ocupación austriaca.

 

Palacio Ducal.

El palacio, una vasta y grandiosa edificación civil, es la guinda de la arquitectura gótica italiana con su fachada rosa y blanca de cuento de hadas. Durante un milenio Venecia fue gobernada desde el Palacio Ducal, un edificio que aún domina la ciudad. El edificio rosa, con columnas blancas que pueden verse surgir de las aguas desde la planicie de San Marco. En él, el Dogo electo mantenía su corte y gobernaba.

También hay que dedicarse con tiempo a descubrir sus pintorescos rincones con plazas e iglesias escondidas aquí  allá.

Además en Venecia hay un mundo secreto al que sólo se puede acceder por agua. Una vez a bordo, el mundo resulta diferente y se ve la ciudad tal como se pensó al construirla: salpicada de antiguos edificios, jardines retirados y astilleros con góndolas en espera de ser reparadas.

 

Aquí reside la verdadera esencia de Venecia.