Recorrido por la Transilvania de Drácula

» Posted by on Dic 12, 2014 in Blog, consejo, Europa, Próximo gran viaje, Viajar bien, Viaje del mes, Viajes a Medida | 0 comments

Un poquito de cultura…Sabías que Transilvania fue parte de Hungría y después del Imperio otomano hasta que, en 1918, paso a ser de Rumanía. Actualmente su nombre es sinónimo de puntiagudas montañas y castillos, bosques oscuros, hombres lobo y Drácula, el vampiro.

Para los rumanos y los historiadores, Vlad Tepes  el emperador, hijo de Vlad Dracul, fue un feroz guerrero y un gobernante despiadado. Aunque se decía que había formado un pacto con el diablo, no se le tenia por vampiro. El vampirismo es una parte aceptada en el folclore. El novelista irlandés, Bram Stoker, después de documentarse mucho, situó su relato en Transilvania e inventó al conde Drácula. La historia y la ficción se dan la mano en el «recorrido de Drácula»

El foco turístico es  Bran, al sur de Brasov. El «castillo de Drácula» colgado en un peñasco y perfilado por sus torretas, ayudó a inspirar a Stoker, pero Vlad nunca vivió allí. Por su parte, el amplio castillo que está situado en lo alto de una colina del cercano Rasnov parece un lugar más propicio. La campiña que rodea a ambos es salvaje y virgen. Vlad fue un príncipe de Valaquia, pasó su infancia en la corte principesca de Targoviste.

Este viaje norte-sur termina en Bucarest, pero un circuito hacia el oeste de vuelta hacia Sighisoara pasa por el Gran Castillo Poenari, en el que el Emperador pasó años refugiado antes de escapar de los turcos ayudado por los habitantes de Arefu.