Rub’al Khali, el Territorio Vacío

» Posted by on May 9, 2014 in Blog, Oriente Medio | 0 comments

El Rub’al Khali, que cubre la mayor parte de Arabia Saudí y partes de Yemen, Omán y los Emiratos Árabes Unidos, es el desierto de arena más grande del mundo y ocupa casi una cuarta parte de la península Arábiga.

Wilfred Thesigner atravesó esta tierra áspera acompañado de miembros de la tribu bait kathir, del sur de Omán. Su famoso libro Arenas de Arabia describe toda su dureza y encanto.

Omán es un país apacible. políticamente estable, con una población tranquila y tolerante que no tiene ninguna prisa por sacrificar su identidad nacional en beneficio del turismo. Aquí, después de medio día de viaje en coche, puedes descubrir este gran desierto y pasar una noche o dos en sus arenas, tanto si participas en un viaje organizado como si vas por tu cuenta.

La carretera desde Salalah, una ciudad portuaria muy colorida con buenas playas, atraviesa las fértiles y extensas llanuras y las montañas Jebel Gara. Esta región sufre las lluvias monzónicas y es muy popular entre los visitantes árabes durante la estación de los llamados <<vientos de la abundancia>>. El paisaje cambia a oscuras colinas de gravilla y estrechos cauces de ríos secos. Es el hogar de los extraños y nudosos olíbanos. En Thumrait, una parada de las antiguas rutas de caravanas, hay una pista de carreras de camellos. Sisr, al norte, goza de agua todo el año. Cerca de Ubar se encuentra el yacimiento de lo que podría ser bien la <<Atlántida de las Arenas>>, bien una ciudad coránica perdida, o uno de los caravasares. Se han encontrado varias torres, un pozo y millares de objetos.

Los márgenes del Territorio Vacío están poblados de lagartos, halcones, pequeños mamíferos y tribus beduinas, pero por la carretera del desierto el viajero se adentra en un mundo de imponentes dunas, deslumbrantes espejismos y colores que cambian con la luz: rojos, naranjas, violetas. En este mítico espacio salvaje la sensación de vacío es imponente.